Ingredientes:
- Harina
- Huevos
- Un chorrito de aceite
La preparación de la pasta fresca, al contrario de lo que se puede pensar, es muy sencilla. En primer lugar se pone la harina en un recipiente donde se pueda mezclar con los huevos. Las cantidades para preparar la masa son: por cada 100gr de Harina, 1 huevo. En caso de no disponer de vaso medidor o báscula, se puede medir la cantidad de harina con un vaso de agua: 3/4 de vaso = 100gr Harina.
Se mezclan los huevos con la harina y se añade un pequeño chorro de aceite. Después de mezclar, se debe tener una masa igual que la del pan. Se recomienda mezclar con unas varillas al principio para acabar, finalmente, amasando a mano. Se trabaja la masa hasta que sea totalmente homogénea y no se quede pegada a las manos. Si esto ocurre solo es necesario añadir un poco más de harina en las propias manos y dejar que la masa vaya cogiendo la que necesita.
Una vez la masa esta preparada se estira con un rodillo (o en su defecto un tarro de cristal), cuando la masa es suficientemente fina se corta en placas (para hacer lasaña), en tiras (para los tallarines), o se puede cortar en pequeños cuadraditos que se pueden rellenar de carne o verduras (como si fueran empanadillas) para hacer ravioli.